La Grieta, Javier Fernández.
Editorial Berenice
978-84-96756-41-0

Evidentemente este no es un libro de poesía. ¿O quizá sí?
No pude dejar de leer en cuanto cayó en mis manos. Lo busqué sin esperar de él gran cosa. Creo que fue premio Ojo Crítico el año pasado y eso, desde mi punto de vista, no es comenzar con buen pie. Los premios me repelen, pero me atraen al mismo tiempo. ¿Habrán acertado en esta ocasión? ¿Será un premio merecido? Sólo recuerdo un premio justamente concedido en un concurso: Nada, de Carmen Laforet . Hay otros premios: el Cervantes, el Nobel. Otro tipo de premios. No son concursos y por eso me motivan un poco más. A veces aciertan. Otras, desde luego, no.
El Ojo Crítico, acertó.
Leyendo las escasas páginas de esta obra recordé a Juan Goytisolo (que no es santo de mi devoción, prefiero a su hermano José Agustín Goytisolo , el poeta) cuando, hace unas semanas, con motivo de unos actos de no se qué de la integración y las gaitas (o era con aquella memez de la Alianza de las Civilizaciones) comentó que la literatura poco más o menos agonizaba pues era el único arte en el que no había innovado desde el siglo XIX. Que perpetuábamos una y otra vez los mismos esquemas y las mismas técnicas para expresar lo que se pretendía. Entre no apreciar al ponente e idolatrar la literatura, evidentemente medio me indigné. Pero, y en eso hay que reconocer a Goytisolo su razón, después de pensar un rato sobre el tema mi indignación decreció.
Es cierto que la pintura, la escultura o la arquitectura han evolucionado y no han dejado de mutar a lo largo del tiempo como ave que escapa del cazador. Con prisa alocada se han quemado etapas sin llegar a desarrollar las predecesoras y han aparecido movimientos no sólo prescindibles sino casi vergonzosos. Pero también es cierto que esa huida hacia adelante les ha permitido estar vivas. De esa huida, de esa voluntad de cambio o de búsqueda o, simplemente de un Warthol hastiado del arte abstracto retornando a la figuración más popular han surgido nuevas ideas, nuevas reflexiones y, no se puede negar, grandes obras de ARTE. Sí, con mayúscula. Pero no estoy gritando.
Su hermana la literatura, sin duda la más grande de las artes para el que estas líneas escribe, parece no querer avanzar pues aquellos que lo han hecho (Joyce , Woolf , Beckett , Carlos Fuentes ...) no han sabido encontrar a quienes les siguieran. Pero...pero. Pero a mi me gusta la literatura como es, con sus Ulises grandiosos, sus nefastos y sabrosos novelones de Stephen King, las muertes de Artemio Cruz o una novela delirante como Wilt. Quizá no necesita evolucionar. Quizá la belleza de este arte, es que para mantener su grandeza no siempre necesita pureza. Quizá es la más didáctica de todas (y delirante), pues puedes comenzar con Tom Clancy a los 13 años, como yo y haber llegado sin ser consciente a García Márquez a los 16. O quizá, sólo quizá, basta un libro como este, como LA GRIETA, cada 10 años para salvar a la literatura.
Excluyo de todo esto, por supuesto, la poesía. Neruda demuestra la evolución posible, para lo bueno y para lo malo (que en Neruda sólo es menos bueno).

Por cierto, no creo necesitar decir más del libro, aunque no haya hablado de él. Es grande, muy grande. Aunque sólo tenga 87 páginas. No necesita más.