La semana pasada en El País publicaron un artículo sobre una antigua novia de Jack Kerouac , el escritor de "En el Camino". Era un artículo curioso. La Ex no quería ser nombrada como Ex. Quería ser independiente de Kerouac. Quería ser reconocida como escritora. Quería ser, simplemente, Joyce (que gran nombre) Johnson. Quería. Quería pero no quería, claro. Sólo estuvo dos años con Kerouac, pero por lo que sé de esos años... qué años. Imagino que para lo bueno y para lo malo gran parte de la vida de ella estará marcada por la presencia de Jack. No digan el gran Jack, ese es London , que nadie se confunda, por favor. Por tanto comienza hablando de su presente como escritora de prestigio (otorgemosle el prestigio, pues yo no conocía su existencia hasta leer el artículo, pero eso no quiere decir nada) y sin embargo acaba hablando de él constantemente, incluyendo el hecho de que su libro más exitoso, "Personajes secundarios" es una biografía de sus días con Kerouac, Así que es la Ex, aunque no quera serlo.

Sin querer quitarle prestigio o valor a la Ex, lo que me interesó del artículo es la figura de Kerouac. No he leído la novela de Kerouac aunque hace mucho que conozco su historia y está en algún punto de mi Pila (Microsiervos dixit) de lecturas pendientes. Pero, como yo si releo , me entraron ganas de volver a agarrar Aullido , de Allen Ginsberg y darle un repasito.

Aunque sabía a lo que me estaba enfrentando pues no hace tanto de mi primera lectura, me volvió a asaltar la sensación de estar leyendo un libro de Walt Whitman adaptando poemas de Bukowski. Según algunos críticos también se nota en este autor muchos rastros de William Carlos Williams , que fue una especie de mentor suyo, pero como no tengo el gusto de conocer la obra de éste (hala, otro a la pila) no puedo certificarlo.

El poema que da nombre al libro es, un gran poema. No se puede valorar en concepto de belleza pues es deliberadamente provocador y agresivo, buscando la incomodidad del lector. Con una temática alucinada y sexualmente explícita es un grito, como su nombre indica, un escupitajo a la sociedad de su momento (1956) tan perfecta, educada y pulcra. Su verso inicial

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,

ya nos explica el contenido de la obra, en la que nos va a describir ese descenso a los infiernos violento que sufrió. La metáforas agresivas, los versos incorrectos, la visión desesperada de la sociedad nos abrazan con la lectura. Se encuentran a cada paso imagenes casi surrealistas y un tono a salmo que hipnotiza. Las repeticiones constantes de versos o de artículos no cansan sino que nos sumergen aún más en la atmósfera opresiva bajo la que vivía Ginsberg en los años salvajes (e imagino que brillantes) que compartión con Kerouac y el resto de la Generacion Beat.

Recordar a Whitman al leer el poema es inevitable por la forma de éste, con extensos versos de varias líneas y por el tono en ocasiones apocalíptico, grandilocuente, excesivo y pretencioso que no puede más que recordar a Hojas de hierba. La diferencia es que Whitman tiene esperanza y Ginsberg la ha perdido.

Su procacidad y violencia sexual es la que recuerda a Bukowski, con la diferencia de que este poema tiene una pretensión de grandeza, buscando ser un gran poema, una gran obra, un hito en la literatura y Bukowski, gracias a dios, menosprecia todo esto y cree en una mierda. Respecto al descenso a los infiernos, Ginsberg quiere salir de él mientras Bukowski reconoce estar a gusto allí dentro.

Pero tampoco he de perderme en comparaciones pues parecería que el valor de Aullido está en sus referencias o similitudes, y no es así. No será mi libro de cabecera pero Aullido destila la rabia y el hedor necesario en algunos momentos. Como leer un libro de Houellebecq , que no es siempre posible para mi pues me produce desazón, pero sin embargo cuando lo hago con ganas me produce uno de los mayores placeres estéticos, del mismo modo Aullido es necesario aunque no siempre querido.

Terminaré con dos referencias:

1. Por nombrar también aquí a mi querido Joyce comentaré que Aullido, al igual que el Ulises, fue llevado a los tribunales (más o menos por la misma fecha) pues se pretendía prohibir su publicación por ser tenidos en opinión de censores soplagaitas como obscenos y/o pornográficos. Gracias a Dios en ambos casos el juez no alabó la obra pero estimó que sus valores artísticos indudables debían prevalecer sobre la moral. ¿Cuantos libros no tuvieron la suerte de encontrar a un Juez tan inteligente?

2. Y ya a modo de conclusión, de verdad. Terrible y acertada descripción el Tiempo, cruel compañero:

...que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto pro una Eternidad fuera del Tiempo, y cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron...