Otra vez el tiempo
La lectura de cada maldito segundo desgastado
contemplando morosa y detenidamente,
buscando la señal no localizada
que evidencie tu pronta llamada,
agota mi espíritu, de por sí cercano a la extenuación
Deletreando la manecilla del reloj,
esas muescas grabadas de tus palabras
o los gestos serios de tu voz oscura
a través de estos casi mil kilómetros entre tu y yo.
Aguardarte como te aguardo,
tenaz misterio en mis ojos de tristeza acuosa,
grave rostro de la soledad de ahora ,
apenas podrá ser comparada con la del mañana definitivo.
Cuando las hojas han caído
pero aún no ha llegado el llanto del invierno
que me muestre la blanda longitud de mi camino diario,
entre lecturas y otras tonterías,
conservado por sus versos y tus besos,
sabiendo que faltarán.
Faltar, como el tiempo de aprehender y el poder de enmendar las herrumbres provocadas.
Faltar, como el saber de aquella risa infantil entre saltos, besos y el humo del tabaco.
Faltar, como mi presencia ante el espejo cada mañana, luz de mi vergüenza cotidiana.
Faltar, como lo harás de mi vida para que esta no merezca la pena ser elegida.
Y recordar el tiempo,
contemplando,
leyendo cada maldito segundo
en mi moroso, detenido y exagerado examen,
recordar tu presencia,
alimentarme de todos los orgasmos acumulados
hasta que la mierda
del día eterno
llegue,
por fin,
a su ocaso.



lucia3 dijo
Parece que no corren buenos tiempos, aunque puede ser que tu poema, como el mio de ayer(en la misma línea)sean de ciencia-ficción, no sé, pero supongo que la llegada del otoño nos llena de esa sensación melancólica que tanto me gusta, y las musas nos soplan letras de ausencia y desamor.
Si el poema es real, ánimo amigo, volverá a llegar la primavera.
Un abrazo y buen fin de semana.
5 Septiembre 2008 | 07:54 AM